Las mujeres por su naturaleza tienen el don de gestar un hijo, con amor y dedicación para finalmente traerlo al mundo y hacer un aporte dadivoso, con sus particularidades; al mundo.
Los hombres por su naturaleza tienen el don de gestar otra cosa. Con paciencia y exquisito cuidado para finalmente traer al mundo y hacer una dádiva de odio y destrucción
Homólogamente a como las mujeres tienen por derecho fundamental ser madre, los hombres tenemos el derecho y el don de gestar con mimo y milimétrica dedicación el Espiritu de Venganza.
Nuevamente hago una incursión por el odio, sabiendo cómo se llama pero sin saber quien es su padre.
El derecho de venganza es un derecho al que no quiero renunciar pero en el alma de un hombre (en construcción quizas) hay que obrar con cautela para que no contamine un amor necesario y la poesía.
Que difícil coexistencia.
¿Habéis echado un vistazo al "Credo Legionario"?
Son doce "mandamientos" promulgados por Millan Astray y que en la pagina oficial del mnisterio de defensa encuentran su refugio y desde donde testimonian.
"Un legionario pedira, siempre, siempre ir al combate". "La muerte es el honor más grande que un legionaro puede recibir" "El legionario no descansará, no tendrá hambre, ni frio ni dolor" "El legionario buscara siempre la distancia más corta; la bayoneta".
Millán Astray, ese descerebrado hijo de puta que se cabreó como una niñata mimada ante Don Miguel de Unamuno (grande de España y de mi país), dijo haberse basado en el bushido para promulgar este 'decálogo'.
No se si asombrarme o pensar directamente que era un despojo de la humanidad.
El homosexual reprimido de Francisco Franco fue también otro de los suscriptores junto con su amiguísimo de falange.
No consigo elaborar el odio.
En el amor tengo claro que tan necesario como el respirar es el poder escribir poesía, el poder decir algo.
En el odio sigo sin saber qué deber tengo para con el mismo o como acallar mi conciencia.
No encuentro alicientes suficientemente serios como para adherirme a alguna de las causas que brilan por su falta de fundamento (para mi al menos) pero que parecen perpetuarse en todas las sociedades de algun modo y a lo largo de la historia de la humanidad.
Parece que eludir el deber de guerrero (que no soldado o militar) tiene consecuencias en lo psicológico.
Pero también es posible que me halle equivocado.
La bravura de los protagonistas cinematográficos de la película "mercenarios" tiene algo que me resulta divertido y que me reconforta profundamente. Hay cierta brutalidad pero hay una grandiosa sensacion de invencibilidad. Y hay poesia.
En el credo legionario, en los tercios españoles de la temprana legion hay la peor escoria de la humanidad con los sentimientos mas turbios de la raza humana. No pensar nunca jamás; odiar cualquier intelectualidad y dar rienda suelta a un odio desbocado.
Algo admiro en la determinación de los segundos pero sin un remilgo de amor o de intelectualidad el odio solamente consume hasta la muerte.
... y bueno también que son imbéciles. No hay más vuelta que darle.
Imbéciles !
sábado, 5 de septiembre de 2015
viernes, 4 de septiembre de 2015
Perro de Agua
Esta es una entrada bastante diluida. Este tipo de entradas que entran cuando se esta a punto de pegar el ojo. "Mañana la escribo" y la escribo pasado.
Sucedió hace unos dias que tomando unas cervezas, despidiéndonos de un compañero de piso nos contó que había estado en la carcel.
No tiene más trascendencia de la de haber estado viviendo con un expresidiario.
De un tiempo a esta parte me bombardean la cabeza algunas dudas.
En el transcurso de mi vida de infante en las "Escuelas Nuevas" (antiguamente llamado por este pais de poso falangista "Jose Antonio Primo de Rivera") tenia amigos con los que compartiamos la impresión de que las vallas eran muy altas.
"Señor por favor, nos pasa la pelota?!" gritabamos a los viandantes cuando de un puntapié el esferico rebasaba la valla.
Ya no nos parece tan alta.
Los recuerdos quizas un poco deformados por el paso del tiempo jamás me han abandonado y muchos de ellos no han perdido la intensidad.
Ni de las mesas, ni de los encerados (porque ahora se llaman pizarras pero aquello eran encerados)
El olor a las cajas de carton que contenian aquellos aparatos de poner LPs o "casettes" a por los cuales, el que mejor se habia portado mandaba el profesor.
Entraba así el elegido en la cabina de madera acristalada de conserjeria y el amable "Don Andres" le obsequiaba con un cacharro mas grande que la altura del niño que lo portaba y un peso similar.
Odiaba el comedor... era una pesadilla y odiaba a la profesora de matemáticas que era un ogro chillon que nos doblaba en altura a pesar de no rebasar el metro cincuenta.
La clave para rebajar mi angustia pasaba por hacer caso a la estrategia bélica de mi madre. "Si no puedes con tu enemigo aliate con él". Claro que a un niño de cinco años le asertan para que diga "Buenos dias Doña Paquita".
Todos los profesores eran "Don" o "Doña".
A pesar de ser un colegio público, ese caldo de la España profunda. Un respeto exacerbado a los profesores (que hoy en dia echo de menos en cierto modo); un olor a radiadores, bocadillos, tizas. Mocos y 'babis' en los primeros cursos y sudor en los ultimos. Sonidos de zapatos en el duro suelo; escaleras con escalones gris oscuro, de poca altura y canto romo. Barandillas verdes. Aulas de musica en el entresuelo, azulejo verde claro a un metro de altura en la parte inferior de la blanca pared. Puertas acristaladas de un amplio comedor en el medio de dos grandes alas. Y tres patios de juego. El patio de atras, el patio de arriba y el patio de alante.
Yo, en mis primeros años pasaba los recreos buscando "oro". Una exclusiva tierra de un color singularmente amarillo que solo se encontraba en determinados emplazamientos del patio de arriba, que era de tierra.
Otro pasatiempo era admirarnos de como los conductores de autobus en un espacio infimo y con una pericia que hacia a todos los infantes admirar; conseguian encajonar los grandes autobuses en una cochera que habia en la acera de enfrente de uno de los lados del colegio. En tres sencillas maniobras las paredes y el techo del autobus pasaban a escasos centimetros de los largueros de la puerta de la cochera de autobuses "Costa Calida" que tenian un característico dibujo.
Otro dia aumentaré la descripcion de mi colegio... pido perdon por mi diserto.
Un dia mi amigo Emilio, quien junto con Francisco Garnés y Antonio Miguel, Antonio Lopez y Jose María era de mis mejores amigo (además junto con Garnés de un avanzado alumno en kárate)
Apareció llorando porque Santiago (o "dumbo") le había pegado.
A mi aquella escena me sobrecogió; yo que tendía a mediar en cualquier pelea potencial que fuera a ocurrir.
Y sin pensarlo demasiado en el momento en que vi aparecer a "dumbo" no tuve otra cosa que llamarle orejón.
No tardé ni un segundo a estar con la espalda tocando el suelo y con el puto Santiago sobre mi. No me pegó porque no quiso.
Hace un par de meses que mi amigo volvió de Afganistan, donde había ido voluntario.
Un amigo mio de la infancia ahora es un militar curtido en el campo de batalla en un pais hostil a miles de quilometros de su casa.
Ambos habiamos jugado muchas veces al futbol y tomabamos parte de clases de karate en nuestra infancia (el era mucho mejor que yo, todo sea dicho), aunque al futbol no habia mejor portero que quien escribe y hasta el ultimo año fui vitoreado por mi excelente habilidad bajo los tres palos.
Vicente, otro grán amigo del instituto; un chaval que se parecía asombrosamente a mí. Muy elegante, algo más fuerte que yo y muy simpático compartía conmigo las clases de ESO y Bachiller en el grandísimo instituto Alquibla de La Alberca.
Jugabamos a balonmano, nos reiamos de algun profesor que estaba 'chalado' y evaluabamos con una sensibilidad y una precisión asombrosa las novedades que la pubertad traian al cuerpo de algunas de nuestras compañeras. No me equivoco diciendo que en mi vida hubiera tenido mayor apetito sexual de haber tenido la oportunidad. Estábamos salidísimos pero nuestra líbido dificilmente podía dejar de separarse de unos instintos amorosos platónicos en que no podiamos concebir que esas mujeres inteligentes (unas mas que otras) y de unas figuras que hacian temblar; pudieran ser arrobadas por muchachos macarras, musculosos e imbéciles. E inclusive, que tuvieran ganas de follar !!.
Si... de hecho no fue hasta hace tampoco mucho que yo y algunos otros colegas hemos descubierto, camino de los treinta de que si... hay mujeres que les gustan los penes. Más que a un tonto un lapiz.
Vicente, con quien discutia y estudiaba apasionadamente historia y fué grán amigo mio creo que ha promocionado en la escala de oficiales de La Legión. Nada más y nada menos.
Hace poco más de un año que este tipo de cuestiones me llaman la atención.
Eran chicos como yo; en algunos aspectos eramos gotas de agua. Teniamos las mismas preocupaciones, los mismos miedos, deseos similares. Eramos igual de valientes casi, en algunos aspectos yo más, aunque siempre he sido muy miedoso y 'antisocial'.
Y miralos... uno de vuelta de Afganistan, y otro en La Legion...
Nunca jamás en mi vida he creido que la guerra fuera necesaria, ni siquiera pensaba que el ejercito era necesario.
Los policias y los militares eran gente idiota, que usaba la fuerza bruta y que disparaban porque no habian leido lo suficiente y no se esforzaban como yo.
Sin embargo de un tiempo a esta parte el hecho de que la guerra y la violencia en el ser humano es algo practicamente inevitable se me ha hecho demasiado presente. Me cuesta trabajo hacerme con esto.
'Perro de agua' era como llamaban los demás reclusos a mi compañero de piso. Es un sinvergüenza y por una especie de error de papeleo entró a la carcel por pegarle a un chaval y robarle el movil.
'Lo posible' de este mundo. El 'universo de posibilidades' de este mundo no lo entiendo. No se qué compras y que recibos hay que pagar en la vida. A veces me pregunto si no puedo pagar cuentas de antemano.
De todas maneras... es un asunto mas confuso y mas interesante de lo que parece. Aunque a veces me hace trizas.
Algunos de mis compañeros un razonamiento demasiado similar como para ser casualidad pero debido a causas diferentes.
Hay cosas a las que simplemente no logro hacerme a la idea, como la muerte o ciertos sufrimientos. No se como viven las personas en el mundo de hoy en día.
Sucedió hace unos dias que tomando unas cervezas, despidiéndonos de un compañero de piso nos contó que había estado en la carcel.
No tiene más trascendencia de la de haber estado viviendo con un expresidiario.
De un tiempo a esta parte me bombardean la cabeza algunas dudas.
En el transcurso de mi vida de infante en las "Escuelas Nuevas" (antiguamente llamado por este pais de poso falangista "Jose Antonio Primo de Rivera") tenia amigos con los que compartiamos la impresión de que las vallas eran muy altas.
"Señor por favor, nos pasa la pelota?!" gritabamos a los viandantes cuando de un puntapié el esferico rebasaba la valla.
Ya no nos parece tan alta.
Los recuerdos quizas un poco deformados por el paso del tiempo jamás me han abandonado y muchos de ellos no han perdido la intensidad.
Ni de las mesas, ni de los encerados (porque ahora se llaman pizarras pero aquello eran encerados)
El olor a las cajas de carton que contenian aquellos aparatos de poner LPs o "casettes" a por los cuales, el que mejor se habia portado mandaba el profesor.
Entraba así el elegido en la cabina de madera acristalada de conserjeria y el amable "Don Andres" le obsequiaba con un cacharro mas grande que la altura del niño que lo portaba y un peso similar.
Odiaba el comedor... era una pesadilla y odiaba a la profesora de matemáticas que era un ogro chillon que nos doblaba en altura a pesar de no rebasar el metro cincuenta.
La clave para rebajar mi angustia pasaba por hacer caso a la estrategia bélica de mi madre. "Si no puedes con tu enemigo aliate con él". Claro que a un niño de cinco años le asertan para que diga "Buenos dias Doña Paquita".
Todos los profesores eran "Don" o "Doña".
A pesar de ser un colegio público, ese caldo de la España profunda. Un respeto exacerbado a los profesores (que hoy en dia echo de menos en cierto modo); un olor a radiadores, bocadillos, tizas. Mocos y 'babis' en los primeros cursos y sudor en los ultimos. Sonidos de zapatos en el duro suelo; escaleras con escalones gris oscuro, de poca altura y canto romo. Barandillas verdes. Aulas de musica en el entresuelo, azulejo verde claro a un metro de altura en la parte inferior de la blanca pared. Puertas acristaladas de un amplio comedor en el medio de dos grandes alas. Y tres patios de juego. El patio de atras, el patio de arriba y el patio de alante.
Yo, en mis primeros años pasaba los recreos buscando "oro". Una exclusiva tierra de un color singularmente amarillo que solo se encontraba en determinados emplazamientos del patio de arriba, que era de tierra.
Otro pasatiempo era admirarnos de como los conductores de autobus en un espacio infimo y con una pericia que hacia a todos los infantes admirar; conseguian encajonar los grandes autobuses en una cochera que habia en la acera de enfrente de uno de los lados del colegio. En tres sencillas maniobras las paredes y el techo del autobus pasaban a escasos centimetros de los largueros de la puerta de la cochera de autobuses "Costa Calida" que tenian un característico dibujo.
Otro dia aumentaré la descripcion de mi colegio... pido perdon por mi diserto.
Un dia mi amigo Emilio, quien junto con Francisco Garnés y Antonio Miguel, Antonio Lopez y Jose María era de mis mejores amigo (además junto con Garnés de un avanzado alumno en kárate)
Apareció llorando porque Santiago (o "dumbo") le había pegado.
A mi aquella escena me sobrecogió; yo que tendía a mediar en cualquier pelea potencial que fuera a ocurrir.
Y sin pensarlo demasiado en el momento en que vi aparecer a "dumbo" no tuve otra cosa que llamarle orejón.
No tardé ni un segundo a estar con la espalda tocando el suelo y con el puto Santiago sobre mi. No me pegó porque no quiso.
Hace un par de meses que mi amigo volvió de Afganistan, donde había ido voluntario.
Un amigo mio de la infancia ahora es un militar curtido en el campo de batalla en un pais hostil a miles de quilometros de su casa.
Ambos habiamos jugado muchas veces al futbol y tomabamos parte de clases de karate en nuestra infancia (el era mucho mejor que yo, todo sea dicho), aunque al futbol no habia mejor portero que quien escribe y hasta el ultimo año fui vitoreado por mi excelente habilidad bajo los tres palos.
Vicente, otro grán amigo del instituto; un chaval que se parecía asombrosamente a mí. Muy elegante, algo más fuerte que yo y muy simpático compartía conmigo las clases de ESO y Bachiller en el grandísimo instituto Alquibla de La Alberca.
Jugabamos a balonmano, nos reiamos de algun profesor que estaba 'chalado' y evaluabamos con una sensibilidad y una precisión asombrosa las novedades que la pubertad traian al cuerpo de algunas de nuestras compañeras. No me equivoco diciendo que en mi vida hubiera tenido mayor apetito sexual de haber tenido la oportunidad. Estábamos salidísimos pero nuestra líbido dificilmente podía dejar de separarse de unos instintos amorosos platónicos en que no podiamos concebir que esas mujeres inteligentes (unas mas que otras) y de unas figuras que hacian temblar; pudieran ser arrobadas por muchachos macarras, musculosos e imbéciles. E inclusive, que tuvieran ganas de follar !!.
Si... de hecho no fue hasta hace tampoco mucho que yo y algunos otros colegas hemos descubierto, camino de los treinta de que si... hay mujeres que les gustan los penes. Más que a un tonto un lapiz.
Vicente, con quien discutia y estudiaba apasionadamente historia y fué grán amigo mio creo que ha promocionado en la escala de oficiales de La Legión. Nada más y nada menos.
Hace poco más de un año que este tipo de cuestiones me llaman la atención.
Eran chicos como yo; en algunos aspectos eramos gotas de agua. Teniamos las mismas preocupaciones, los mismos miedos, deseos similares. Eramos igual de valientes casi, en algunos aspectos yo más, aunque siempre he sido muy miedoso y 'antisocial'.
Y miralos... uno de vuelta de Afganistan, y otro en La Legion...
Nunca jamás en mi vida he creido que la guerra fuera necesaria, ni siquiera pensaba que el ejercito era necesario.
Los policias y los militares eran gente idiota, que usaba la fuerza bruta y que disparaban porque no habian leido lo suficiente y no se esforzaban como yo.
Sin embargo de un tiempo a esta parte el hecho de que la guerra y la violencia en el ser humano es algo practicamente inevitable se me ha hecho demasiado presente. Me cuesta trabajo hacerme con esto.
'Perro de agua' era como llamaban los demás reclusos a mi compañero de piso. Es un sinvergüenza y por una especie de error de papeleo entró a la carcel por pegarle a un chaval y robarle el movil.
'Lo posible' de este mundo. El 'universo de posibilidades' de este mundo no lo entiendo. No se qué compras y que recibos hay que pagar en la vida. A veces me pregunto si no puedo pagar cuentas de antemano.
De todas maneras... es un asunto mas confuso y mas interesante de lo que parece. Aunque a veces me hace trizas.
Algunos de mis compañeros un razonamiento demasiado similar como para ser casualidad pero debido a causas diferentes.
Hay cosas a las que simplemente no logro hacerme a la idea, como la muerte o ciertos sufrimientos. No se como viven las personas en el mundo de hoy en día.
miércoles, 29 de julio de 2015
Cuanta palabreria ¿verdad?
Volvemos a la alianza siniestra.
A veces lo mas nuestro nos pasa justo por al lado y solo podemos decirle adios.
Las mas veces ni nos hemos enterado.
Pasan muchos trenes que nos perdemos. Puede que tengamos que perdernoslos. Ellos en definitiva tambien se privan de nosotros.
Y sin que un latido sea mas importante que otro... volvemos a lugares extraños. Lugares familiares. Personas que nos ponen los pelos de punta. Unas nos los empiezan a poner. Otras dejaron de ponernoslos. Unas nos creiamos que no y al final si. Otras... por mas que nos duela; quisieramos decirles que si pero es que no.
Y todo al final tiene su consecuencia.
Hay canciones que siguen saliendo de no se donde. No se si estaban; no entiendo las cosas serias. No se si lo correcto son los momentos en que "no se"...
Cuanta palabreria ¿verdad?
A veces lo mas nuestro nos pasa justo por al lado y solo podemos decirle adios.
Las mas veces ni nos hemos enterado.
Pasan muchos trenes que nos perdemos. Puede que tengamos que perdernoslos. Ellos en definitiva tambien se privan de nosotros.
Y sin que un latido sea mas importante que otro... volvemos a lugares extraños. Lugares familiares. Personas que nos ponen los pelos de punta. Unas nos los empiezan a poner. Otras dejaron de ponernoslos. Unas nos creiamos que no y al final si. Otras... por mas que nos duela; quisieramos decirles que si pero es que no.
Y todo al final tiene su consecuencia.
Hay canciones que siguen saliendo de no se donde. No se si estaban; no entiendo las cosas serias. No se si lo correcto son los momentos en que "no se"...
Cuanta palabreria ¿verdad?
viernes, 3 de julio de 2015
viernes, 5 de junio de 2015
S
[De antemano la canción adjunta no tiene por finalidad dar un mensaje. Me gustaba como sonaba pero el mensaje que aparentemente transmitia me parece que no tenia que ver con el escrito. Eso creo por lo menos]
S era una mezcla entre Don Quijote y Salvador Dalhí. Con un importante aroma a "V de Vendetta" y con un incisivo fondo de poeta español de los de sombrero de ala ancha, bigote filudo y pluma certera. Siempre tenia un verso, una referencia o una cita dispuesta a salir, ora de su manga ora de su coleta. Otrora descabalgábase por su estilizada e inseparable perilla. Su figura espigada albergaba un extraño germen de genialidad en cuyo núcleo (unas veces sublimado y otras no tanto aunque siempre virtuoso) servia de motor primero una especie de cenit de rabia o puede que un odio vetusto. No me atrevo a aventurarme en una predicción hipotética de cuales serán sus pasos. Lo cierto es que en su día me pareció imbatible. Y esta palabra resulta tan vaga como trascendente. Algún día llegué a pensar que tenía tantas virtudes y defectos potenciales como las estrellas. Sigo pensando sin embargo que un fuego ¿oscuro? con una extraña combustión eran lo que forjaban su esencia más personal. Detengo mi reflexión porque creo que se desviaba demasiado (sorprendiéndome incluso a mi) de aquello que estaría dispuesto a admitir. Demasiada hilarancia por el momento y por parte mía.
Jaime y yo nos sentamos con sendas guitarras frente a unas cocheras de persiana metálica. Creo que esperábamos a un amigo de él. Cuando lo encontramos por primera vez creo que fue en una calle de Malasaña que luego he seguido frecuentando con periodicidad.
Alguien dejó un bote sobre un pilote de hierro
S era una mezcla entre Don Quijote y Salvador Dalhí. Con un importante aroma a "V de Vendetta" y con un incisivo fondo de poeta español de los de sombrero de ala ancha, bigote filudo y pluma certera. Siempre tenia un verso, una referencia o una cita dispuesta a salir, ora de su manga ora de su coleta. Otrora descabalgábase por su estilizada e inseparable perilla. Su figura espigada albergaba un extraño germen de genialidad en cuyo núcleo (unas veces sublimado y otras no tanto aunque siempre virtuoso) servia de motor primero una especie de cenit de rabia o puede que un odio vetusto. No me atrevo a aventurarme en una predicción hipotética de cuales serán sus pasos. Lo cierto es que en su día me pareció imbatible. Y esta palabra resulta tan vaga como trascendente. Algún día llegué a pensar que tenía tantas virtudes y defectos potenciales como las estrellas. Sigo pensando sin embargo que un fuego ¿oscuro? con una extraña combustión eran lo que forjaban su esencia más personal. Detengo mi reflexión porque creo que se desviaba demasiado (sorprendiéndome incluso a mi) de aquello que estaría dispuesto a admitir. Demasiada hilarancia por el momento y por parte mía.
Jaime y yo nos sentamos con sendas guitarras frente a unas cocheras de persiana metálica. Creo que esperábamos a un amigo de él. Cuando lo encontramos por primera vez creo que fue en una calle de Malasaña que luego he seguido frecuentando con periodicidad.
Alguien dejó un bote sobre un pilote de hierro
jueves, 4 de junio de 2015
Una cajita de musica sonaba sobre la mesa (parte 3)
Terminada ya la carrera el tiempo (quizas de hace un par de años a esta parte) tomo un cariz extraño.
Se desentendio de la cotidianeidad y para mi resulto ser un ente extraño, huraño caprichoso e incomprensible; que no atendia a razones, ¡y aun más!... me echaba a mi la culpa de no entenderlo !!
... como si ya no tuviera suficiente yo con mi ignorancia y mi frustración.
He echado un vistazo a un antiguo correo de Emil Cioran.
Hace no demasiados meses me sentia profundamente desdichado de las personas que habia dejado atrás. Personas que verdaderamente quería y que habían formado parte de mi vida; que me habian construido tal como soy. Entonces yo era una especie de explorador espacial perdido en el vacio cumpliendo una penitencia, pero esa actitud de rabia ciega y de no pensar solo pudo mantenerse hasta que conseguí mis propositos (en este caso, terminar la carrera).
Algunas de esas personas que conocí se acercaron a mi porque algo les gustó, lo mismo que a mi me encantó algo de ellas; algo que jamas he podido borrarme de la cabeza.
Me rasgaba el interior la idea de haber echado algo a perder o de haber sido necio, de haber hecho las cosas mal, y en cierta medida hay aun una cierta sensacion de culpa.
Me prometi a mi mismo enmendar mis errores tan pronto como fuera posible para volver a la carga y a buscar lo que consideraba que era mio y había perdido. Todo era parte de un plan contrarreloj cargado de rabia, frustración, negacion (ciertamente lo suficientemente descafeinado como para poder sostenerlo; lo cual no quiere decir que dejara de ser intenso). Yo mismo aceptaba ciertos reproches por mis errores (... aun zumban en mi cabeza).
Sin embargo, por decisión propia. Lamento decepcionarlos.
He decidido cultivar mi alma supongo. Estas palabras parecen muy necias y no encuentro un modo de expresarme mejor.
Creo en definitiva que a pesar de mis nostalgias; y diciendo la mentirijilla de que lo hago por ellas. Algo que creo que quiero hacer es serme fiel a mi mismo.
Es cierto que me equivoque pero tambien creo que solo se equivoca quien no paga el precio de sus errores.
Considero haberlo pagado de más y ese fue mi primer fallo.
El que cobra tiene una responsabilidad, pero quien paga también.
Os echo tanto de menos que a veces me permito el lujo de olvidaros (y de olvidarme de mi).
Ojala nos volvamos a ver algún día.
Se desentendio de la cotidianeidad y para mi resulto ser un ente extraño, huraño caprichoso e incomprensible; que no atendia a razones, ¡y aun más!... me echaba a mi la culpa de no entenderlo !!
... como si ya no tuviera suficiente yo con mi ignorancia y mi frustración.
He echado un vistazo a un antiguo correo de Emil Cioran.
Hace no demasiados meses me sentia profundamente desdichado de las personas que habia dejado atrás. Personas que verdaderamente quería y que habían formado parte de mi vida; que me habian construido tal como soy. Entonces yo era una especie de explorador espacial perdido en el vacio cumpliendo una penitencia, pero esa actitud de rabia ciega y de no pensar solo pudo mantenerse hasta que conseguí mis propositos (en este caso, terminar la carrera).
Algunas de esas personas que conocí se acercaron a mi porque algo les gustó, lo mismo que a mi me encantó algo de ellas; algo que jamas he podido borrarme de la cabeza.
Me rasgaba el interior la idea de haber echado algo a perder o de haber sido necio, de haber hecho las cosas mal, y en cierta medida hay aun una cierta sensacion de culpa.
Me prometi a mi mismo enmendar mis errores tan pronto como fuera posible para volver a la carga y a buscar lo que consideraba que era mio y había perdido. Todo era parte de un plan contrarreloj cargado de rabia, frustración, negacion (ciertamente lo suficientemente descafeinado como para poder sostenerlo; lo cual no quiere decir que dejara de ser intenso). Yo mismo aceptaba ciertos reproches por mis errores (... aun zumban en mi cabeza).
Sin embargo, por decisión propia. Lamento decepcionarlos.
He decidido cultivar mi alma supongo. Estas palabras parecen muy necias y no encuentro un modo de expresarme mejor.
Creo en definitiva que a pesar de mis nostalgias; y diciendo la mentirijilla de que lo hago por ellas. Algo que creo que quiero hacer es serme fiel a mi mismo.
Es cierto que me equivoque pero tambien creo que solo se equivoca quien no paga el precio de sus errores.
Considero haberlo pagado de más y ese fue mi primer fallo.
El que cobra tiene una responsabilidad, pero quien paga también.
Os echo tanto de menos que a veces me permito el lujo de olvidaros (y de olvidarme de mi).
Ojala nos volvamos a ver algún día.
"Una cajita de musica sonaba sobre la mesa (parte 2)" + "Quizas solo el intentarlo"
Tengo algunas dudas...
en aquel momento me dio la sensación de estar experimentando una extrña e inigualable sensacion de libertad. Creo que ya la experimente alguna que otra contada ocasión y a dia de hoy aun me pregunto que puedo esperar de dicha sensación.
No se si depende de mi o de las circunstancias. No se si es controlable o depende del azar y si se pudiera controlar no se como hacerlo.
Ultimamente me embargan un poco ciertas sensaciones.
Tengo la extraña sensación (no se si con mayor o menor fundamento) de que tengo un deber que cumplir con mis iguales (o con mi pais como ciudadano o con la humanidad como hombre) y no me siento especialmente cómodo.
A otras personas les pasa algo similar. Una indudable sensación de hastío que en muchos casos lleva a un tipo de respuesta que personalmente ya tengo explorada y no me satisface.
Estoy hablando de una vision más o menos humanista que tiene que ver con el positivismo, con la libertad, con cambiar la rutina, con la motivación...
Esbozare una pequeña metafora.
Cuando un motor pierde prestaciones, el administrarle un combustible mas potente hace que las recupere.
Esto la primera vez trae la sensacion de que se ha recuperado pero no es algo que pueda hacerse eternamente (y el motor tampoco lo soporta, porque no está pensado para funcionar siempre así).
Cuesta bastante desechar la idea de que este operar dará resultados y se produce una especie de enfado (hacia que el plan aparentemente sendillo y funcional no de efectos o efectos duraderos) y entonces esta posición se intensifica. Tambien es cierto que puede cesar un tiempo y se puede volver nuevamente a la carga pero los resultados son similares (y el enfado cada vez mayor).
"Quizas solo el intentarlo" [en referencia a la ultima frase]
Como psicologo en formación... esto parece más como el enfrentarse a una montaá.
Otras montañas he podido escalar pero nunca una tan grande y hasta que uno no se acerca no sabe por donde saldrán los tiros.
Absolutamente nada hay asegurado; quizas solo el intentarlo.
en aquel momento me dio la sensación de estar experimentando una extrña e inigualable sensacion de libertad. Creo que ya la experimente alguna que otra contada ocasión y a dia de hoy aun me pregunto que puedo esperar de dicha sensación.
No se si depende de mi o de las circunstancias. No se si es controlable o depende del azar y si se pudiera controlar no se como hacerlo.
Ultimamente me embargan un poco ciertas sensaciones.
Tengo la extraña sensación (no se si con mayor o menor fundamento) de que tengo un deber que cumplir con mis iguales (o con mi pais como ciudadano o con la humanidad como hombre) y no me siento especialmente cómodo.
A otras personas les pasa algo similar. Una indudable sensación de hastío que en muchos casos lleva a un tipo de respuesta que personalmente ya tengo explorada y no me satisface.
Estoy hablando de una vision más o menos humanista que tiene que ver con el positivismo, con la libertad, con cambiar la rutina, con la motivación...
Esbozare una pequeña metafora.
Cuando un motor pierde prestaciones, el administrarle un combustible mas potente hace que las recupere.
Esto la primera vez trae la sensacion de que se ha recuperado pero no es algo que pueda hacerse eternamente (y el motor tampoco lo soporta, porque no está pensado para funcionar siempre así).
Cuesta bastante desechar la idea de que este operar dará resultados y se produce una especie de enfado (hacia que el plan aparentemente sendillo y funcional no de efectos o efectos duraderos) y entonces esta posición se intensifica. Tambien es cierto que puede cesar un tiempo y se puede volver nuevamente a la carga pero los resultados son similares (y el enfado cada vez mayor).
"Quizas solo el intentarlo" [en referencia a la ultima frase]
Como psicologo en formación... esto parece más como el enfrentarse a una montaá.
Otras montañas he podido escalar pero nunca una tan grande y hasta que uno no se acerca no sabe por donde saldrán los tiros.
Absolutamente nada hay asegurado; quizas solo el intentarlo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)