viernes, 5 de junio de 2015

S

[De antemano la canción adjunta no tiene por finalidad dar un mensaje. Me gustaba como sonaba pero el mensaje que aparentemente transmitia me parece que no tenia que ver con el escrito. Eso creo por lo menos]

S era una mezcla entre Don Quijote y Salvador Dalhí. Con un importante aroma a "V de Vendetta" y con un incisivo fondo de poeta español de los de sombrero de ala ancha, bigote filudo y pluma certera. Siempre tenia un verso, una referencia o una cita dispuesta a salir, ora de su manga ora de su coleta. Otrora descabalgábase por su estilizada e inseparable perilla. Su figura espigada albergaba un extraño germen de genialidad en cuyo núcleo (unas veces sublimado y otras no tanto aunque siempre virtuoso) servia de motor primero una especie de cenit de rabia o puede que un odio vetusto. No me atrevo a aventurarme en una predicción hipotética de cuales serán sus pasos. Lo cierto es que en su día me pareció imbatible. Y esta palabra resulta tan vaga como trascendente. Algún día llegué a pensar que tenía tantas virtudes y defectos potenciales como las estrellas. Sigo pensando sin embargo que un fuego ¿oscuro? con una extraña combustión eran lo que forjaban su esencia más personal. Detengo mi reflexión porque creo que se desviaba demasiado (sorprendiéndome incluso a mi) de aquello que estaría dispuesto a admitir. Demasiada hilarancia por el momento y por parte mía.

Jaime y yo nos sentamos con sendas guitarras frente a unas cocheras de persiana metálica. Creo que esperábamos a un amigo de él. Cuando lo encontramos por primera vez creo que fue en una calle de Malasaña que luego he seguido frecuentando con periodicidad.
Alguien dejó un bote sobre un pilote de hierro


jueves, 4 de junio de 2015

Una cajita de musica sonaba sobre la mesa (parte 3)

Terminada ya la carrera el tiempo (quizas de hace un par de años a esta parte) tomo un cariz extraño.
Se desentendio de la cotidianeidad y para mi resulto ser un ente extraño, huraño caprichoso e incomprensible; que no atendia a razones, ¡y aun más!... me echaba a mi la culpa de no entenderlo !!
... como si ya no tuviera suficiente yo con mi ignorancia y mi frustración.

He echado un vistazo a un antiguo correo de Emil Cioran.
Hace no demasiados meses me sentia profundamente desdichado de las personas que habia dejado atrás. Personas que verdaderamente quería y que habían formado parte de mi vida; que me habian construido tal como soy. Entonces yo era una especie de explorador espacial perdido en el vacio cumpliendo una penitencia, pero esa actitud de rabia ciega y de no pensar solo pudo mantenerse hasta que conseguí mis propositos (en este caso, terminar la carrera).

Algunas de esas personas que conocí se acercaron a mi porque algo les gustó, lo mismo que a mi me encantó algo de ellas; algo que jamas he podido borrarme de la cabeza.

Me rasgaba el interior la idea de haber echado algo a perder o de haber sido necio, de haber hecho las cosas mal, y en cierta medida hay aun una cierta sensacion de culpa.
Me prometi a mi mismo enmendar mis errores tan pronto como fuera posible para volver a la carga y a buscar lo que consideraba que era mio y había perdido. Todo era parte de un plan contrarreloj cargado de rabia, frustración, negacion (ciertamente lo suficientemente descafeinado como para poder sostenerlo; lo cual no quiere decir que dejara de ser intenso). Yo mismo aceptaba ciertos reproches por mis errores (... aun zumban en mi cabeza).

Sin embargo, por decisión propia. Lamento decepcionarlos.
He decidido cultivar mi alma supongo. Estas palabras parecen muy necias y no encuentro un modo de expresarme mejor.
Creo en definitiva que a pesar de mis nostalgias; y diciendo la mentirijilla de que lo hago por ellas. Algo que creo que quiero hacer es serme fiel a mi mismo.
Es cierto que me equivoque pero tambien creo que solo se equivoca quien no paga el precio de sus errores.
Considero haberlo pagado de más y ese fue mi primer fallo.
El que cobra tiene una responsabilidad, pero quien paga también.

Os echo tanto de menos que a veces me permito el lujo de olvidaros (y de olvidarme de mi).
Ojala nos volvamos a ver algún día.

"Una cajita de musica sonaba sobre la mesa (parte 2)" + "Quizas solo el intentarlo"

Tengo algunas dudas...
en aquel momento me dio la sensación de estar experimentando una extrña e inigualable sensacion de libertad. Creo que ya la experimente alguna que otra contada ocasión y a dia de hoy aun me pregunto que puedo esperar de dicha sensación.
No se si depende de mi o de las circunstancias. No se si es controlable o depende del azar y si se pudiera controlar no se como hacerlo.
Ultimamente me embargan un poco ciertas sensaciones.
Tengo la extraña sensación (no se si con mayor o menor fundamento) de que tengo un deber que cumplir con mis iguales (o con mi pais como ciudadano o con la humanidad como hombre) y no me siento especialmente cómodo.
A otras personas les pasa algo similar. Una indudable sensación de hastío que en muchos casos lleva a un tipo de respuesta que personalmente ya tengo explorada y no me satisface.
Estoy hablando de una vision más o menos humanista que tiene que ver con el positivismo, con la libertad, con cambiar la rutina, con la motivación...
Esbozare una pequeña metafora.
Cuando un motor pierde prestaciones, el administrarle un combustible mas potente hace que las recupere.
Esto la primera vez trae la sensacion de que se ha recuperado pero no es algo que pueda hacerse eternamente (y el motor tampoco lo soporta, porque no está pensado para funcionar siempre así).
Cuesta bastante desechar la idea de que este operar dará resultados y se produce una especie de enfado (hacia que el plan aparentemente sendillo y funcional no de efectos o efectos duraderos) y entonces esta posición se intensifica. Tambien es cierto que puede cesar un tiempo y se puede volver nuevamente a la carga pero los resultados son similares (y el enfado cada vez mayor).

"Quizas solo el intentarlo" [en referencia a la ultima frase]

Como psicologo en formación... esto parece más como el enfrentarse a una montaá.
Otras montañas he podido escalar pero nunca una tan grande y hasta que uno no se acerca no sabe por donde saldrán los tiros.
Absolutamente nada hay asegurado; quizas solo el intentarlo.

Una cajita de musica sonaba sobre la mesa (parte 1)

Hace creo que fueron ya tres años (no estoy seguro) visitamos yo y mi inseparable amigo Jaime Villalba a otro gran amigo (una persona increible) en Madrid. En el piso en que entonces residia (donde no lo volví a encontrar la ultima vez y le tengo perdida la pista incluso a dia de hoy) dormimos escuchando el sonido de las rapaces nocturnas madrileñas. Nos cobijaban un techo acogedor de madera y unas estanterias (de madera tambien) llenas de libros, que cubrian todas las paredes. Una pareja de gatos se extrañaban cuando yo imitaba el maullido felino, no recuerdo el nombre del gato pero la gata se llamaba Sylvanas. Me precieron dos nombres hechos a medida (o dos gatos echos a medida). Al entrar alucinamos con el piso, era muy bonito. Dormimos en el sofa y yo creo que prepare la comida. Al entrar al piso, un pequeño artefacto de musica con un rodillo que percutia laminas metálicas entonaba delicadamente "Bruccia la terra" sobre una mesa de cristal.





 Extraido de [https://www.youtube.com/watch?v=t20DppJ8VBw]